“Te digo adiós, y acaso te quiero todavía.” Te digo adiós queriendote un poco. Quizá si te hubiera querido más no hubiera sido capaz de decirte adiós. Es cierto que no volveré a querer a alguien de la misma forma que te queria a ti. También es cierto que no he querido a dos personas de la misma forma. Por suerte siempre ha sido diferente. Tu adiós no es una derrota. No es motivo suficiente para llorarte toda una vida. Yo sé muy bien que volveré a querer a alguien aún más que a ti. Algún día alguien vendrá y me transmitirá toda la confianza que me hará quererla, y me acompañara a ver el amanecer.